El ozono es una molécula con tres átomos de oxígeno, muy inestable, que reacciona en cuestión de microsegundos en contacto con al organismo. Su acción es oxidante, y como tal, envejece y degenera. Pero administrado en las dosis adecuadas, provoca una reacción de sentido contrario: el organismo pone en marcha una potente respuesta reductora, enviando señales para la regeneración de lo tejidos y la creación de vasos arteriales que manden más oxígeno a la zona.
En traumatología, el ozono se usa para tratar lumbalgias o cervicalgias resistentes al tratamiento. También es útil en artrosis de rodilla o tendinitis crónicas del hombro.
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